En un comunicado dirigido a la seremi metropolitana de Salud, la organización Pescadores Industriales del Biobío expuso que cuatro marcas, identificadas como Coliseo, Barquito, Novamar y Acuenta, están ofreciendo envasados etiquetados como jurel, pero que en realidad provienen de China. Los análisis realizados en dos laboratorios independientes evidenciaron que el producto importado no corresponde a Trachurus murphyi, sino que se asemeja a especies como la caballa o la sardina española, lo que implica al menos tres infracciones al Reglamento Sanitario vigente.
Macarena Cepeda, presidenta de la entidad, puntualizó que hasta 30 millones de conservas comercializadas como jurel podrían carecer del alimento declarado, representando casi la mitad de los tarros en el mercado nacional. Además, señaló que esta situación afecta tanto la calidad nutricional de los productos –elemento crucial en el menú escolar– como la confianza del consumidor, dado que se han detectado diferencias significativas en la composición, por ejemplo, un 18% más de sodio, un 51,4% mayor contenido de grasa y un 13,2% menos de proteína en uno de los productos estudiados.
La dirigente recalcó además que esta práctica supone una competencia desleal para las empresas nacionales, las cuales operan conforme a la legislación, emplean materia prima chilena capturada con altos estándares de sostenibilidad y generan miles de puestos de trabajo en comunas como Coronel y Talcahuano. Ante estos hechos, se insta a las autoridades fiscalizadoras a investigar, sancionar y retirar del mercado dichos productos fraudulentos, protegiendo así al consumidor y la integridad de la industria nacional.
Autor: Iñigo Socías