Miguel Tapia: Actuando con integridad sin dañar a Jorge González ni a Los Prisioneros

El percusionista revela los altibajos de su trayectoria, su retiro, regreso y reconciliación, reafirmando su compromiso con el legado musical y la amistad forjada en la historia del grupo.

Miguel Tapia, de 61 años, reconoce haber atravesado momentos complicados en su vida, situación que lo llevó a expresar en una entrevista a inicios de 2021 su intención de abandonar la música. En aquella oportunidad, mientras formaba parte del proyecto Narea & Tapia junto a Claudio Narea, ambos revivían las canciones del ilustre trío Los Prisioneros, y en un momento de tensión el baterista consolida su decisión de colgar las baquetas. Sin embargo, Tapia aclara que siempre ha portado un profundo respeto hacia sus compañeros de banda, destacando que “tengo la conciencia tranquila de que nunca he perjudicado ni a Jorge González ni al legado de Los Prisioneros”.

El músico recuerda con nitidez aquel episodio en el que sus diferencias personales y de puntos de vista con Claudio lo impulsaron a manifestar su deseo de retirarse, aunque en esencia nunca cedió a abandonar el escenario. Tras un período de distanciamiento y un retiro autoinfligido, la nostalgia por el ambiente de los conciertos lo motivó a formar una nueva banda, en la que incluso integró a dos de sus hijos: Amaru en la batería y Ángel en la parte audiovisual. Este nuevo proyecto, cuyo primer gran hito se concretó a principios de junio en el Concierto de la Esperanza en Bogotá ante 50 mil personas, ha encendido nuevamente la pasión del artista, haciendo vibrar a sus fans con himnos como “Tren al sur” y “El baile de los que sobran”.

Tapia confiesa que su participación en el escenario le permite no sólo revivir recuerdos de viejas giras con Jorge González, sino también mantener una conexión genuina. A pesar de los conflictos del pasado y la controversia judicial de febrero de 2024, en la que se le acusó de aprovechar el estado de salud de su excompañero para fines comerciales, él sostiene que su actuar fue siempre guiado por el respeto y la lealtad. En su relato, subraya que ha procurado cuidar la imagen de Los Prisioneros, priorizando la armonía entre sus miembros y manteniendo una comunicación constante con Jorge, con quien aún comparte detalles personales y recuerdos significativos.

El cantante también reflexiona sobre cómo ha logrado compaginar su vida normal, con la cotidianidad de comprar en el supermercado y vivir de manera modesta, con los momentos de exaltación que le brinda el escenario. De esta dualidad habla con franqueza, rememorando anécdotas de sus inicios, cuando la sencillez de su entorno contrastaba con la magnitud del éxito alcanzado. Asimismo, destaca que sus años compartidos con Jorge marcaron profundamente el camino del grupo, y pese a estar en situaciones conflictivas, su amistad se ha mantenido con respeto mutuo.

Finalmente, Miguel Tapia reafirma su compromiso de seguir interpretando el legado de Los Prisioneros en cada concierto, preparando meticulosamente sus espectáculos para rescatar la esencia original de las canciones. Aunque el reencuentro completo con Claudio Narea y la posibilidad de un último encuentro con la formación histórica parezcan lejanos, el músico mantiene la esperanza de que, en algún momento, los lazos forjados en el pasado puedan volver a encontrarse en un escenario que celebre una de las etapas más importantes del rock latino.

Autor: Jorge Rojas

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